“`html
Cada año, cuando llega la campaña de la renta, muchas personas presentan su declaración sin revisar si están aprovechando todas las deducciones y reducciones a las que tienen derecho. El resultado: pagan más de lo que deberían. No se trata de ningún truco ni de ningún atajo cuestionable. Se trata, simplemente, de conocer la normativa y aplicarla correctamente. Aquí te explicamos cómo hacerlo.
Primero lo primero: entiende qué es una deducción y qué es una reducción
Antes de entrar en materia, conviene aclarar dos conceptos que generan confusión:
- Reducción: Se aplica sobre la base imponible, es decir, sobre los ingresos antes de calcular el impuesto. Reducir la base significa pagar impuestos sobre una cantidad menor.
- Deducción: Se aplica directamente sobre la cuota, o sea, sobre lo que ya deberías pagar. Es más directa: si tienes una deducción de 500 euros, pagas 500 euros menos.
Con esto claro, veamos qué opciones tienes realmente sobre la mesa.
Aportaciones a planes de pensiones: una reducción clásica que sigue siendo útil
Las aportaciones que realizas a un plan de pensiones reducen tu base imponible general. El límite actual es de 1.500 euros anuales para aportaciones individuales, aunque puede ampliarse si también realizas aportaciones a planes de empleo.
¿Merece la pena? Depende de tu situación. Cuanto mayor sea tu tipo marginal (el porcentaje que pagas por el último tramo de tus ingresos), mayor será el ahorro. Eso sí, recuerda que cuando rescates el plan de pensiones tributarás por ese dinero. No es un ahorro definitivo, sino un diferimiento del impuesto. Pero si en el futuro tus ingresos son menores, la diferencia puede ser significativa.
Deducciones por vivienda habitual: quién puede aplicarlas todavía
La deducción por compra de vivienda habitual fue eliminada en 2013 para la mayoría de contribuyentes. Sin embargo, si compraste tu casa antes del 1 de enero de 2013, puedes seguir aplicando la deducción por las cantidades que abonas por tu hipoteca, siempre que hayas venido deduciéndote por ella desde entonces.
Esta deducción permite desgravarte el 15% de lo pagado, con una base máxima de 9.040 euros anuales. Si tienes esta posibilidad y no la estás utilizando, estás dejando hasta 1.356 euros sobre la mesa cada año.
¿Y si alquilo mi vivienda?
Si eres arrendador, los rendimientos del alquiler tributan como rendimientos del capital inmobiliario. Pero tienes derecho a deducir los gastos necesarios para obtener esos ingresos: intereses del préstamo, IBI, seguros, comunidad, reparaciones, amortización del inmueble y de los bienes muebles cedidos con él. Muchos propietarios no deducen todos los gastos que legalmente podrían, y eso les cuesta dinero.
Además, si el inmueble se destina a vivienda habitual del inquilino, existe una reducción del 60% sobre el rendimiento neto positivo. Esto hace que, en la práctica, solo tributes por el 40% del beneficio.
Deducciones autonómicas: el gran olvidado
Este es, probablemente, el apartado donde más dinero se pierde por desconocimiento. El IRPF tiene una parte estatal y una parte autonómica, y cada comunidad autónoma establece sus propias deducciones. Dependiendo de dónde vivas, puedes deducirte por:
- Gastos de guardería o escolaridad de hijos menores
- Cuidado de personas mayores o con discapacidad a tu cargo
- Donativos a entidades culturales o medioambientales de tu región
- Adquisición de material escolar
- Alquiler de vivienda habitual (algunas comunidades mantienen esta deducción)
- Inversión en vivienda de protección oficial
- Nacimiento o adopción de hijos
Merece la pena que consultes específicamente las deducciones de tu comunidad autónoma en la web de la Agencia Tributaria o en el portal de tu gobierno regional. El esfuerzo de media hora puede traducirse en un ahorro real.
Donativos a ONG y entidades sin ánimo de lucro
Si realizas donaciones a organizaciones acogidas a la Ley de Mecenazgo, tienes derecho a una deducción en cuota que puede ser muy generosa:
- El 80% de los primeros 150 euros donados.
- El 35% del resto de la donación.
- Si llevas dos o más años donando a la misma entidad y el importe no disminuye, el porcentaje sube al 40%.
Guarda siempre los certificados de donación que te envíen las entidades. Son imprescindibles para justificar la deducción ante Hacienda.
Rendimientos del trabajo: revisa las reducciones que te corresponden
Si trabajas por cuenta ajena, existe una reducción por rendimientos del trabajo que se aplica automáticamente según tu nivel de ingresos. Para rentas bajas y medias esta reducción es más alta, y muchos contribuyentes no comprueban si está calculada correctamente en el borrador.
Además, si tienes dos o más pagadores y entre todos superan ciertos umbrales, es posible que tengas que hacer la declaración aunque preferirías no hacerla. En ese caso, revisar bien las retenciones practicadas por cada pagador puede evitar sorpresas desagradables.
Personas con discapacidad, familia numerosa y otros mínimos personales
El IRPF tiene en cuenta las circunstancias personales y familiares a través de los llamados mínimos personales y familiares. Estos mínimos reducen la base liquidable y, por tanto, la cantidad sobre la que se calcula el impuesto. Entre otros, existen mínimos por:
- Descendientes menores de 25 años que convivan contigo y no tengan rentas superiores a 8.000 euros
- Ascendientes mayores de 65 años o con discapacidad que dependan económicamente de ti
- Discapacidad propia o de familiares a cargo
Si tienes reconocido un grado de discapacidad igual o superior al 33%, hay reducciones adicionales que pueden ser muy relevantes. Asegúrate de que el borrador los refleja correctamente.